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CARRETERA AL DESEO... - HISTORIAS DE UNA CANIBAL-aventuras por escrito
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CARRETERA AL DESEO...










En este loco y putrefacto mundo que habitamos, cada día me arrepiento menos de cada una de mis vivencias. Disfrutar de la vida pese a todo, supone para mi un exponente que me eleva a la felicidad.

Voy a relataros una historia que acorrió ya hace tiempo, fue cuando entre más a internet por primera vez , en un conocido chat que aún sigue existiendo, por cierto. Recuerdo aquellos días como cuando conecto mi cam ahora; me dejó fascinada eso de poder hablar con tanta gente a la vez de diferentes sitios. Acostumbrada a moverme tan solo en pequeños círculos con ideas comunes e ideales, me pareció extraordinario ver tal multitud de criterios juntos, tantos pensamientos, que no podía más que sonreír.

Tampoco es que viera a nadie como real o importante, pero tampoco en la vida corriente nadie lo es, más que como gente casual que conectas una noche y no vuelves a ver en tu vida; así que tampoco me comía la cabeza eso de un día pegarme un “charlote” con alguien y no verle nunca más. Cierto es que eso de no ver con quien hablaba me consumía la curiosidad, pero creo que eso le pasa a todas las personas. Para colmo, por aquel entonces no tenía ni idea de informática, de scaners, cámaras web, micrófonos…todas esas cosas me daban hasta miedo tocarlas, parece mentira pero ya son 6 años desde entonces ¡ jajaja toda una vida xD.

Por aquellos días me parecía sumamente divertido conocer una persona y si vivía en mi ciudad y había coincidido varias veces, quedar para tomarme algo lo antes posible, fueran chicos o chicas y los que no lo eran me las apañaba para hacer las típicas “kedadas”.

Llegué a conocer en persona , casi diría que cientos, pero exageraría, mucha gente es la palabra; y claro de todo, desde gente patética, a gente extraordinaria, tanta como para relatar un libro entero. Muy a pesar de todo no surgieron tantas historias relacionadas con el sexo como se pueda pensarse, no obstante muchas amistades quedan en mi cuenta a día de hoy. Solo relataré una, aunque no recuerdo exactamente como le conocí, pero intentaré ser lo más fiel posible a la realidad.

**********************************************

Como cada tarde, a las 4,30 aparecía su Nick en la barra de usuarios, y me era completamente imposible no sentir un golpe en el pecho de felicidad. Era como si entrara un rayo de sol por mi ventana e iluminara el día; así que cuando me abría el privado y me saludaba siempre sonreía, luego todo eran mil conversaciones variopintas, siempre teníamos algo de que reír, que contar.

Al cabo de una semana comenzamos a hacernos preguntas más típicas, esas con las que empieza todo el mundo a chatear pero al revés.

-Bueno a todo esto, yo no se ni siquiera como eres, ni de donde…Hablamos un montón pero mira, ni siquiera eso se.- dijo él entre risas.

Yo tal vez porque vea irrelevante en una conversación como fuera nadie tampoco había preguntado nada, así que me reí a lo que conteste:

-Pues no se, si me describo solo te harás una idea como si fuera un muñeco de los Simpson, es estúpido... será como una descripción policial..¿y tú cómo eres?jajajaja

-Yo pregunté primero, pero vale, moreno alto,delgado, atlético,…normal…..¿y tú?.

-Pues normal también – y me describí, pero ninguno alcanzamos a hacernos ni la mínima idea.

-Oye pues ya está nos pasamos fotos y salimos de dudas.

Pero nunca me gusto pasar fotos, así como así de mi ,entre otras cosas porque podían darte la foto de perico el de los palotes, o bien pensar que tu dabas la foto de otra, así que le propuse tras saber que vivía en mi ciudad quedar, si es que surgía un poco más de feeling, lo cual él se alegró muchísimo, y ahí quedo la cosa.

Un mes de encuentros a diario, y cada día era mejor, hasta el punto que comencé a sentir una extraña atracción que recorría mi ser sin motivo ni razón, y por ello insistí en quedar nuevamente.

- Mañana es sábado, sé que no vivimos exactamente al lado, pero… me harías muy feliz si quedáramos para tomar unas cervezas, al menos un ratito, y así nos conocemos y otro día si todo va bien …¡ pues quedamos otra vez¡-

Él, silenció, y casi temí que reculara, pues muchos cuando decías de quedar salían por patas; creo que incluso temí que saliera corriendo, más que nada por perder su contacto, pero lo deseaba de corazón y por eso, corrí el riesgo, y al cabo de un rato contestó:

- ¡Vale!, mira había quedado con otra gente, pero mira…ok, ¿y cómo lo hacemos si no nos hemos visto jamás?.

- Hmmm llevaré una rosa en la mano izquierda.

Nunca sabré porque dije tamaña cursilada y gilipollez, pero supongo que fue lo primero que me vino a la cabeza, pero a día de hoy tal ideíta me sigue resultando de lo más cursi. El caso es que tras acordar lugar y hora, nos despedimos impacientes esperando llegara el sábado.

Y LLEGÓ EL SABÁDO…

Tras dormir una pequeña siesta después de comer, empecé a pensar que me podría para aquella tarde. Estaba sumamente nerviosa pese a que no era la primera vez que tenía citas con desconocidos, casi juraría que un gusanillo en el estómago se me arremolinaba cuando pensaba en él; por eso deseaba ponerme muy guapa, pero aunque miraba una y otra vez mis trajes ninguno me convencía: demasiado arreglada, demasiado macarra, demasiado pija …ninguno parecía ajustarse a la altura de él, lo único que tenía claro, era que me trenzaría todo el pelo de raíz, ya que por aquel entonces tenía perrería absoluta con aquel peinado. Me tiraba casi dos horas o más en hacerlo, pero me daba lo mismo yo, y mi pelo habíamos convenido eso.

Las 6,30 y yo sin vestir, eso si duchada, peinada y arreglada, hasta que al fin por aburrimiento y cansancio me enfunde un traje mini de latex negro, junto con un collar y unos tacones como siempre de vértigo. Estaba muy mona pero nada convencida de haberme vestido para la ocasión, así que no iba segura de mí para nada.

Las ocho menos cuarto, iba caminando a nuestro punto de encuentro con una mierda de rosa en la mano que había comprado en una floristería, me habían tangado encima una burrada, por aquel floripondio dejándome con una caca en el bolsillo, y no dejaba de pensar para mí ,en el caso de que me plantara lo difícil que me resultaría volver a casa, eso unido a unos extraños nervios que iban subiendo por mi cuerpo cuanto más me acercaba, me hizo pensar que a lo mejor, tal vez esta vez sería yo la que reculara esta vez; ya que estar nerviosa de aquel modo me harcía actuar como una completa mongólica.

¡¿Por qué dudaba tanto?¡, ¿por qué tenía tanto miedo?, las preguntas sin respuesta me asaltaban ya en el sitio de reunión, y tales reflexiones me hacía pasear de un lado al otro de un escaparate como una leona:

“ cálmate, cálmate ,cálmate…cálmate” me repetía sin cesar, pero no tenía manera de que el nido de avispas que revoloteaba dentro de mi dejara de picarme, y por ello entré a un bar y me tomé ni más ni menos que un copazo de golpe con el único fin de sosegarme.

¡Que idiota!!!, pensé para mi entre risas, tener que acudir a un copazo por una cita con un tío; pero el copazo me dejó suave como un guante, una chispitina ebria pero sin exagerar, que más que borrachera, me proporcionaba una estúpida sonrisa acoplada a mis labios como una pegatina.

8,00 en punto, él tío de marras, seguía sin dar señales, y más y más vueltas enfrente del escaparate de bolsos feos. Mi imagen ya perecía parte del paisaje, y ya comenzaba a pensar que tenía asegurado el plantón, cuando de pronto cuando menos lo esperaba un mano agarro mi brazo:

-Ey nena, ¿eres tú ¿ …

-Ahhhhhh, dios, dios, que susto, la madre que te pario, gilipollas -Me giré sobresaltada .

-Bonito recibimiento, si , ¡eres tú¡, nadie diría esas cosas, se sonrió…vamos.

-¿vamos?.- dijo mientras tiraba de mi brazo y me arrastraba

-¡Joder que he dejado la moto ahí en medio y me la van a tirar.!

Aquella forma de entrarme me colapsó, pero a los 5 segundos, reparé en su aspecto de rockero motorizado, con el pelo largo recogido en una coleta que me resulto sumamente atractivo, y cuando encima vi aquella moto flamante llena de cromados metálicos, me encantó (ya conocéis mi fijación por los metales).

-Toma ponte el casco, ..mira ¿ves? .Esto es un micro, por aquí hablamos , ¿vale?..joer vaya faldita por cierto..ten cuidado con los tubos de escape no te vayas a quemar …jeje.

Ahora estaba segura que mi elección del vestidito, había sido una porquería, pues si hay algo terrible para ir en moto es ir con tacones y en mini. Al subirme todos los coches de una fila tocaron con el claxon, porque obviamente se me había subido hasta la campanilla, menos mal que debajo llevaba un pantalocillo corto, porque si no estoy segura que hubiera sido casi como ir en pelotas.

-¿Lista?- dijo mientras hacía ronronear el acelerador, por el micro- agarrote fuerte- continuó mientras me colocaba sus manos en su cintura, y al decirlo me invadió un olor a gasolina, cuero, y hombre, que sin querer despertó mi libido. Después salió pitando vertiginosamente zigzeando entre los coches a una velocidad de impacto.

-wowowowo- no pude evitar decir al sentir la velocidad – ¡me encantaaaaa¡,¡ corre , corre más¡-le dije.

-¿No te da miedo?,

-¡No me pone muchísimo¡ ufff ni te imaginas lo que siento –

Ni siquiera nos habíamos dicho que nos parecíamos, nada en absoluto, pero de pronto era como si nos conociéramos de toda la vida, su cuerpo y el mío se acoplaban en el espacio como una flecha que se dirigiera al infinito a plena velocidad. Tal eran las sensaciones que el sentir el asiento de cuero frotándose en mi coño y mi pubis golpeando en su culo, entre vibraciones motorizadas, me consiguió excitar, de tal forma que le clave mis dedos en su cuerpo.

-Me encantan las tías como tú que le gustan la emoción y el riesgo- Exclamó él.



Aquel cúmulo de sensaciones y sucesos, me hicieron flotar fuera de la realidad, sumida en una ensoñación de adrenalina y excitación que bloquearon por completo a mi razón. Aunque pensaba que era algo descarado, yo como siempre, me dejé arrastrar por mis impulsos, fluir como un río por la pasión del momento, así que en un arranque de locura, mi mano bajó por su cadera hasta tocar aquel bulto donde sabía perfectamente que estaba su polla, a lo que él no puso objeción.

Mi mano se llenaba por momentos de su dureza, rezumaba fluidos calenturientos a través de la tela de su pantalón, y mi coño parecía derretirse de calor y humedad contra el sillín. Era evidente que estabamos cachondos.

-Nena, ¿sabes que es peligroso lo que me haces?, podemos matarnos.

-Si quieres paro…le dije susurrando por el micro.

-Hmmm no, no, no…yo controlo, sigue….¿corremos más deprisa?.

-Si- dije soltando un gemido, y aceleró de tal modo que parecía que me iba a desintegrar.

Al rato mis calenturas, ante el libidinoso viaje, me dejaron suspendida en pequeños gemidos y murmullos eróticos, palabras obscenas y delirios, que yo fui notando con sumo agrado en el bulto de su polla; hasta que en un momento dado aminoro la velocidad metiéndose en un camino de tierra y fuimos a parar al lado de un río, y se detuvo.


-Chiqui,…no aguanto más me tienes loco perdido-Dijo mientras quitaba su casco.

Yo apenas hablaba, pero el bajó mi vestido por el escote por debajo de las tetas y me mordió los pezones y el cuello de forma irresistible durante unas minutos bajo la luz del atardecer mientras el sol rasgaba el cielo buscando anochecer y después tiró del vestido hacia arriba consiguiendo que mi piel quedara desnuda y me comenzó a besar por todo el cuerpo sin parar mientras yo me apoyaba en el sillín.

Deliraba como una cerda de placer, sumida en aquella lengua que reptaba por mi cuerpo y de pronto, él bajó su pantalón dejando al fresco su polla dura, me arrodillé y se la lamí con pasión; después me cogió elevándome sobre el sillín y yo levanté mis piernas por encima de su cuello en un movimiento de contorsionista, a lo que él, sin tan siquiera apoyar su mano para guiar su polla, clavo su capullo en mi vagina y sentí caer a propulsión todo el fluido de mi coño resbalando por mis muslos y al notarlo dijo

-Dios nunca vi una tía que se mojara tanto- dijo él- perdona pero eso me lo quiero comer-

Y bajó por mi cuerpo entre lamidas mientras yo sentía la mejor comida de coño que nadie me había hecho jamás, hasta el punto que me corrí en su boca unas cuantas veces, y cuanto más me corría más lamia, más jadeaba como una perra sedienta.

-Ohhhh dios como lo comes hijo de puta, cabrón maricón, te adoro, mal nacido- le insultaba entre jadeos imposibles.

Cuando decidió, puso el motor de la moto en marcha y me follo sobre el sillín con casi diría que violencia, pero con tal dulce embriaguez, que me corrí en aquel paraje mil veces entre rugidos de motor, aromas de macho y cuero; hasta que en un grito de él selvático, entre gimoteos temblorosos me dijo:

-¿Dónde quieres que me corra ¿- Y aunque deseaba con todo mi ser que llenara mi cuerpo con su semen, la imagen ancestral de sentirme chorreando por mi cara, me pudo y le dije:

-En mi cara.

Y se corrió con tal fuerza que no solo regó mi rostro si no todo mi cuerpo como un surtidor.

Después nos limpiamos como pudimos y fuimos a su casa.

Aquellos encuentros de los sabados a las 8 se repitieron muchas, muchísimas veces, sin que por ello fueran menos eróticos o lascivos. Lástima que nada es eterno y un día por trabajo tuvo que irse, y la relación fue distanciándose por kilómetros, pero siempre me acordaré de aquel rockero que parecía un apache..tan bonito… que me hace suspirar al recordarle.

Un beso, rockero infernal, desde el fondo de mi corazón siempre estarás en mi memoria sobre la carreteras fantasmales que llevan al mundo del placer y del deseo....


Anarkiaaa



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