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UN PAR DE ALAS NEGRAS EN LAS SIENES... - HISTORIAS DE UNA CANIBAL-aventuras por escrito
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UN PAR DE ALAS NEGRAS EN LAS SIENES...







Pasaron los días, las semanas, los meses…como si al reloj se le hubieran perdido las agujas, y no supiera la existencia de la presencia del tiempo. Como aquel que huele un perfume y se queda suspendido en su aroma ante la perfección del aire, y no puede pensar en nada más. No había instante que junto a él necesitara alimentarme de otra cosa que no fuera su carne; y de pronto otra primavera, haciendo retozar las nubes en trinos de gorriones grises, los abrigos sueltos, el gentío de las callejuelas y las tapas al mediodía en los bares.

-Llevamos un año juntos…-dijo él poniéndome una patata pinchada en la boca tras pegarle un trago a su caña.
-¿un año?...naaaaa ¡ no puede ser¡-
-Ajá…si cari…un año…
-No se cómo puedes saberlo tan exactamente…de verdad eres un pirao …
-Vaya…mira , aún guardo el bloc, y justo llevaba apuntada la fecha..
-¡el famoso bloc!, si no llega a ser por él quizás nunca nos habriamos…”conocido”- dije riéndome.
El ruido de la tasca ensordecía nuestras voces, y el olor de pescados fritos, y de cocina que dice: ”cómeme” , comenzaron a desatar en nuestras tripas el incipiente gusanillo del hambre, de tal forma que las tapas que teníamos ni por asomo aplacaban esas ganitas que dan los olores de las tasquitas.

-Nena puff que hambre.
-Ya te digo, ¿porqué no comemos?
-¿Sabes qué?...en mi casa están preparando un cocido,!..ya es hora que te conozcan, digo…
La “feliz” idea de mi médico particular, no me contentó demasiado, aquello no me ilusionaba para nada, pero a él le vi tan sumamente contento por su ideíta, que con una sonrisa un tanto forzada accedí, tras algunas insistencias. Así que pagamos la cuenta y salimos rumbo a su casa.
Yo no tenía ni idea de su vida personal, más que nada porque jamás creí interesante hablar de la familia, ni de la casa, ni de nada de eso; así que ni por asomo podía imaginar lo que se me avecinaba.
Ya en el coche, empecé a comprobar pequeñas sutilezas, que una persona tan sensitiva como yo, debiera haberlas ido captando, pero como el amor es ciego, hice caso omiso a esas señales que preceden a la tempestad. “Bájate la falda, uy que carmín más fuerte te pusiste hoy,…no fumes tanto..es malo, no hay que conducir rápido, no cruces las piernas, no, no , no ,…no”¿porque no haría caso?..pseee.

Un golpe seco, tras el traqueteo del viaje indicó que habíamos llegado; y tras bajarnos caminaba nerviosa, observando un lujoso barrio conocido de mi ciudad, por eso no me sorprendió nada que tras cuatro vueltas nos metiéramos tras una verja de un precioso chalet.

-¿Te gusta cari?..esto será mío algún día…
¡¡¿Qué coño me importaban sus herencias?, de pronto era el típico pijo-chulo que solo sabe alardear de pertenencias, ese precisamente que me revuelve las tripas, porque entre otras cosas mira por encima del hombro, o piensa que es menos, aquel que carece por destino en la vida de bienes.

-Vaya…muy bonito .- ¿Y que porras podía decir?, bueno, al fin y al cabo, si lo pensaba era el hombre ideal, guapo, inteligente, bien situado, con pasta…¿yo era idiota? Y encima estaba enamorada de él. Y sin embargo, ¿porqué me sentía tan extraña?, algo en mi interior percibía relámpagos y truenos.
Tras encajar la llave en la poderosa puerta blindada con mil cerrojos y alarmas, se abrió ante mis ojos el imponente hall impoluto, con los brillos matizados del trapo y el centella, y las figuritas de porcelana brillando en destellos imposibles, y al frente una pared completa de trofeos cadavéricos tan típicos de los cazadores.
-Veo que miras los trofeos..-Dijo con una sonrisa y prosiguió- ahora te enseño la vitrina con las escopetas, lo vas a flipar…

No sabía que eran cazadores, un año juntos y aquel día estaba descubriendo todo de golpe, y por supuesto el ignoraba, mi odio acérrimo a los cazadores por deporte, y a esa pasión siniestra, de disecar animales; no obstante, callé.
Estaba muda, solo mis ojos abiertos como platos recorrían la estancia como único símbolo de mi existencia , y de repente en mi mirada me topé con una silueta.

-¡Hola hija¡- dijo una señora con el pelo completamente enlacado, perfectamente vestida con un traje de chaqueta estilo chanel, propinándome un par de besos en los mofletes, sin dejar de pensar si habría cocinado el cocido de esa guisa.

-Ah es usted su madre un placer conocerla.
-Pero ven pasa, no os quedéis ahí, está puesta la mesa, os estábamos esperando…
Cierto es que en mi casa también ponemos la mesa y somos un poco clásicos, en ciertos aspectos, pero la disposición de los platos, vasos variados y cubiertos, delataron el obsoleto protocolo que solo existe en los restaurantes de superlujo.
-Sentaros.- Y tras sus palabras vi salir a la típica chacha vestida de doncella que yo pensaba, que solo era una cosa peliculera, sonriendo livianamente y moviendo la silla como invitándome a sentarme.
-Bueno, pues aquí te presento a la familia…- Y así fue presentándome a todos a cada cual más cursi y más retro, sin dejar de pensar de donde coño había salido aquellos personajes del siglo pasado; y cuando acabó, me encontré la guinda del pastel…
-Ale vamos a darle gracias a dios por los alimentos..
¡No!, aquello era demasiado, ¿rezaban antes de comer?. ¡Si! y con estos ojitos para colmo reparé en los cuadros religiosos, las cruces y las figuras , consiguiendo que mi corazón se encogiera como si fuera yo el mismo anticristo, salpicado por agua bendita; pero supongo que mi educación me impidió salir corriendo .
De acuerdo, ahora sabía que mi médico, era de una familia ultra católica y fascista, pero bueno, yo había sido feliz un año, y jamás tuve problemas, su familia era una cosa y el otra, y por ello, acordé conmigo misma aceptar sus “defectillos” en pro de mi amor.
Tras la comida, me sentí algo más relajada cuando salimos nuevamente de allí, pues era un alivio deshacerme de aquel “minimundi “ , de tal manera, que para limpiarme el cerebro le dije:
-Oye mira me siento incomoda con esta ropa, déjame en casa y luego por la tarde salimos a celebrar nuestro año de estar juntos…te llamo al móvil y ya quedamos- Le dije, a lo que el no puso objeción.

Llegué a casa pensando que había vivido una película de los años de mi abuelo, llena de contradicciones y dudas, pensando que había metido la pata con aquel chico, pues nada más lejos en mi vida que codearme con tamaña familia del opus, siendo yo tan liberal. Supongo que mi cabeza quería aceptarlo, y decidí olvidar su familia para centrarme en él, pensando en aquellos encuentros pasionales y eróticos, que habíamos vivido, columpiándome en deleites de embelesos de placeres a la carta, y de pronto sus ojos en mi mente me susurraron el deseo.

Llena de ilusión en mi mente, decidí alimentar con aderezos los pozos del placer poniéndome una película porno buscada al azar. La recuerdo perfectamente, la protagonista era una rubia siliconada con cara de putona, llevaba un sujetador y unas bragas, como si estuvieran rotas dejando todo al aire, y le hacía guarrerías a un tío que estaba buenísimo; en fin que la película me puso cachondisima, y me pegué un soberbio pajote, a la salud de todos. Y vaya de pronto se me cruzó una idea por la cabeza, una de esas ideas mías locas que de pronto iluminan mi sentir …
Caminé hacia la cómoda y saqué un sujetador y unas bragas de color negro, tomé unas tijeras que tenía sobre el escritorio, y comencé a cortarle las cazoletas al sostén, y a las bragas la tela por el borde de la goma; después me quite la ropa, y frente al espejo me lo coloqué junto con unos zapatos negros de un tacón imposible, medias negras y un liguero. Acto seguido pinté mis labios de un rojo intenso sin apenas pintarme el resto de la cara, solté mi pelo y tras observarme saqué del armario un abrigo de cuero que tenía al estilo Trinity, me lo puse cerrando la abotonadura quedándose ceñido a mi cuerpo, y marqué el número de su móvil.-
-Sí..-dijo el con voz cansina.
Al escucharle, tardé unos segundos en hablar y dije:
- Te espero en el callejón de la calle tras los autobuses , ya sabes donde..dentro de 15 minutos, ..no tardes, te voy a dar una sorpresa.
- Estaba dormido cari..que te paaaasa, hablas raro jajaja. ¿Que tramas?
- Hmm nada, ven, tú ven y lo verás…¿vale? 15 minutos..
- Ok voy, voy…-un beso.- Y colgó
-
Mi sorpresa era recibirle así, en mi fantasía quería follarle bajo una farola con el abrigo abierto, .y con esa ropita que dejaba mi cuerpo en pelotas,.me pareció tan erótico, que solo pensarlo me sentía mojada, y tras diez minutos me encaminé a aquel lugar llena de pensamientos lascivos.
Cuando llegué y vi su silueta a lo lejos, recree en mi cabeza, besos de deseo, posturas muy cerdas y mil cosas guarras, pensando en el goce que sentiríamos; por eso cuando llegó me abalancé a su cuello y le propiné un morreo intenso.

-¿Qué te paaasa?- volvió a repetir como en el teléfono-
-Hmmm… - dije agarrando su mano conduciéndola debajo de mi abrigo, esperando que se percatara de mi desnudez y se pusiera cachondo.
-Oye..tu vienes muy acelerada…con quien has estado, ¿Quién te ha roto eso?, ¿¿y tú ropa?, ...¡¿eres una zorra con quien has estado?¡, …¡ dile al cabrón que te lo ha roto que te folle¡- contestó enfurecido, propinándome un empujón soberbio.
Y de pronto, la sintonía de lujuria que escuchaba en mi cabeza, calló en picado hacia la palidez de mi rostro que sorprendida no dejaba de preguntarse :¿Qué , como cuando donde como porque?., balbucenado dije compungida con el coño encogido :
- ..Era una sorpresa para ti..mi sorpresa….
- Si claro y yo soy idiota, ¡ pero si ni te acordabas¡,,,¡ déjame en paz puta, zorra, cerda¡
- A saber de donde vienes, mucha prisa tenías tú en dejarme…
Era como si no le conociera, le miré y de pronto sentí como el ídolo de barro se rompía en el suelo, tan solo era un estúpido integral, y yo había estado ciega…tan ciega que en mi colapso contuve la respiración ,para no llorar, ni gritar, para no despotricar ; y girando me aventuré calle abajo a toda velocidad, buscando perderle de vista para siempre.
-No te vayas- gritaba él, y en una carrera, me agarró del hombro.
-Perdóname…por favor..no se…perdóname….
-Déjame- dije con una mirada asesina- es mejor que ahora te alejes de mi…
-Está bien esperare a que se te pase,
-¿ a que se me pase? ..¡jaaaa¡…mejor déjame…


Y me alejé de allí como borracha de contradicciones y de ira, ausente del mundo sin saber a donde ir, buscando alejarme de aquella pesadilla, dejándole atrás.
Caminaba sin rumbo, sin dirección, no quería volver a casa, no quería ver a nadie, nada, solo me preguntaba ¿Por qué me pasaban esas cosas tan raras?, ¡porque el mundo de pronto decidía pegarme una bofetada?, ¡como era posible variar el destino en un solo día, de la perfección más absoluta a la basura más extrema?..

Decididamente era una estúpida, una ingenua, una soñadora, que se alimentaba de sueños, y que no era capaz de ver la realidad. Me odiaba, odiaba al mundo, odiaba a la gente a las sombras, al cielo y a la oscuridad de la noche que me hacía vagar como una sombra del infierno,que huyera de la luz; tan ausente, tan incapaz de oír, que por no escuchar, no escuché una voz que me llamaba por mi nombre a gritos, hasta que de pronto lo oí justo a mi lado.
-Eres tú…no puedo creerlo.- Dijo un chico alto con aspecto de moderinillo underground; y al mirarme distinguí sus facciones rememorando aquella cara, consiguiendo sacarme de mi pozo infernal.
-Tu eres…eres…
-¡Si¡, soy yo…jajja como ves ya no soy aquel niñito del que te reías tanto…
N. ..eres…¿eres tú?, ..no puedo creerlo..no puede ser…
-que si tía, pero tú también has cambiado¿ eh? aunque menos que yo jaja- decía sin parar de reir.
La historia de N, tenía su aquel. Vivía en mí mismo barrio, cuando tenía yo 15, y el 13 años, pero por entonces él bebía los vientos por mí, mientras yo le veía como un niñito. Era un niño guapísimo, pero a esas edades las diferencias son notables entre chicos y chicas, así que le despreciaba constantemente; no obstante, una vez, tan golferas y salido como era el niñito, logro tambalear mis pensamientos, en una ocasión en los vestuarios de la piscina del club social, y jamás olvidaré lo que le dije tras apartarle de mi:
-“Dentro de unos años serás un tío imponente, pero ahora eres un niñato que te me quedas en los dientes como un palillo…vuelve cuando estés más crecidito, yo soy mucha tía para un pequeñajo como tú”
Y en ese pensamiento, justo me dijo:
- ¡Ahora ya he crecido¡, ¿crees que me podrás dar aquello que me prometistes?- El tío, en eso no había cambiado, era un pillo de cuidado, el típico gamberrillo de los parques, chulillo y macarrilla, pero divertido.
- Claro , jajaja ¡ pero que morro¡, después de años me sueltas esto…¡ estás loco¡¿qué es de tú vida, malandrín?-

Él se echó a reír, y nos enfrascamos en una conversación repletas de recuerdos de la niñez, de tal forma que decidí no contarle mis amarguras, pues la verdad, estaba tan contenta de que alguien me hiciera sonreír, que lo encontré fuera de lugar. Y seguimos caminando entre risas, hasta una pequeña plazoleta que jamás antes había estado, que quedaba justo detrás de una barriada; esas típicas de arena rodeada de bancos, con algunos árboles comunes, donde los chavales juegan al futbol y cuando llueve son barrizales.
-Oye ven, siéntate, que voy a liarme un peta… -dijo mientras se sentaba en el respaldo de un banco, y sacaba todos sus cachivaches del bolsillo y prosiguió:
-Tu dirás lo que quieras, pero algo te noto yo…¿me lo vas contar o qué?- dijo mientras quemaba en su mano una piedra de hachis, pero yo silencié, y él prosiguió- te conozco desde hace años,… esos ojillos tuyos dicen mucho de ti, a ti te pasa algo hoy-
Si, N. me conocía demasiado, pese a las diferencias, y los años que habían pasado, seguíamos con las mismas caras, por eso decidí resumir:
-…ok…una estúpida sorpresa, una idea tonta..veras yo..algo muy largo que no me apetece contar…
-¿Qué tipo de sorpresa?, porque tú. Eres una gamberra, jjajaja..cuenta..va… ¿quieres?, -dijo pasándome el porrillo.
-No jaja, ya sabes que odio todo eso-
-Bah, tu te lo pierdes sosa, ..sigue anda..
-Nada una sorpresa…erótica¡ AJAJAJAJJAAJ.
-Bueh ..yo me apunto eh?, dámela a mi..¿no?
-No si no se da… la llevo puesta-
-Uuuuuu ¿Qué es? No me hagas pensar mal que yo …
-Anda, déjalo y cuéntame de tu vida …Y se lio a contarme historias.

Historias….historias, ¿pero por qué pasan las cosas?,eso nadie lo sabe, ocurren, surgen, aparecen, y solo la noche conoce los secretos de ese oscuro destino; pero el caso, es que el aire pesaba entre nosotros como una niebla fantasmal de un pasado remoto, de un melodía inacabada. Y de pronto su aliento en mi boca, la humedad de sus labios haciéndose presa en los míos y su lengua atravesando mis entrañas, enredándose en la mía, en un baile felino cayendo al fondo de su ser. Ni el espacio, ni el tiempo tenían sentido, ni siquiera yo misma tenía sentido, ¿éramos?, no se…pero mi conciencia no estaba en ese momento, justo sonó una llamada en el móvil.
-No lo cojas pasa de todo- dijo N. , pero mi cabeza dio un vuelco la realidad, y al ver su nombre resplandeciendo contesté:

-Ey..-dijo mi novio, pero yo no respondí y al otro lado el siguió:
-Perdóname, te lo ruego…no se que me ha pasado…he sido un idiota…vuelve te lo pido- su voz angustiada, delataba que era sincero, pero yo tenía un lema que sigo teniendo: cuando un perro te muerde una vez, te morderá una segunda, pero me dio tanta lastima, que decidí hablar:
-Ok, ok…si eres un idiota, un subnormal- N se quedó en silencio observándome y balbuceo:
-¿Tú novio?- a lo que yo asentí.
La situación era muy extraña, me había enfadado, porque jamás le había engañado, y ahora estaba engañándole, me sentía tan culpable, casi tanto como si su enfado tuviera motivos; pero ahora mis sentimientos eran extraños.Aún tenía en mi boca el sabor de un beso y el amargor de un puñetazo en la sien, asi que me abandone a la situación, me rendí…
-Dime…¿Por qué me has dicho eso?-
-Tú, no me puedes engañar..¡estabas con otro¡-
Casi por un segundo le había creído, pero de sobra sabía que esos llantos, tan solo obdecen a aquel que siente que eres de su posesión , y enfurecida colgué.
-Tú novio es un idiota…- dijo N,
-Tú te callas, no sabes nada…es un enfado, como mucha gente tiene…
-Pero estás ahora estás conmigo, ¿no le querrás demasiado?...yo creo que no…déjale, vente conmigo, sabes que siempre me has gustado, deja a ese idiota.-
Palabras, palabras y palabras, eso me parecía todo; uno queriendo llevarme al huerto y el otro pisando con su suela mi cuello.
-¿No me crees verdad?- dijo N. y siguió- te vas a reír…¿tú crees en el destino?-
-No, el destino no nace, se hace, yo puedo elegir….
-Bueno, pues yo te digo, que tú y yo estamos predestinados…si yo te dijera que esta tarde pensé en ti , no me creerías…yo también tengo novia, también me enfadé.
-Casualidades nene….vivimos en la misma ciudad…
-Pero yo te sigo deseando como cuando te conocí-
-Mira..yo no se ahora que quiero, ni que pienso, esto no debía haber pasado…
Entonces N. me volvió a besar con mucha más fuerza durante unos segundos y me dijo:
-Di que te quieres ir, que no te gusto,…y te dejaré marchar.

Me consumía en deseos de que no parara, pero se mezclaban intermitencias .Si, supongo que me remordía la conciencia, se mezclaba todo sin poderlo evitar. En realidad N. era ya un desconocido, y yo estaba tirando todo por la borda, creo que fue una de las pocas veces, que dominé mis pasiones; pero sin duda sabía que había sido un plato frió digerir que quien más suponía que quería era un fascista, un celoso compulsivo, y podía llegar a ser muy agresivo.Igual que vino la pasión, sin que yo lo esperara, las cadenas invisibles que me ataban, se habían roto, y un par de alas negras en mis sienes, me habían brotado, para surcar en un vuelo rasante la vida
De sobra sabía, que la decisión de un solo segundo podía hacer girar las tuercas de la vida; bien podía seguir adelante y mentir, pero jamás creí en el engaño, así que conteste tras unos segundos:
-Si…yo también siento cosas, pero este no es el momento..así no, no de esta manera, no me sentiría bien.
-Entiendo, dame tu móvil…
-No- le miré sonriendo, y le continué diciendo:- ¿no dices que es el destino?, pues ya nos encontraremos, ahora me debo marchar…
-Nos encontraremos…lo sabes, lo sabes…lo sabes… lo sabes- decía agarrando mi brazo
-Adiós- y me solté como las amarras de un barco, hundiéndome en la noche, caminando hacia a las sombras por la avenida solitaria, dejando atrás la melodía de un beso inconcluso, sin dejar de pensar en la existencia del destino, en el sentido de la vida. Lo que nunca imaginé sin creer en el destino, es que aquello fuera el inicio de un triangulo amoroso, del cual jamás me arrepentiré, pese a que me considero fiel, poco promiscua y leal. Tan solo fue la inocencia de un beso, pero tanto sexo existe en ellos, como en la más intensa penetración. Supongo que ahora mi novio tenía razón....
************************************

No alargaré más la historia, que poco tiene de erótica, pero tan solo diré que la siguiente semana que le sucedió, se desencadenaron una seria de sucesos que me hicieron cuestionarme, palabras como la fidelidad..pero claro eso es otra historia. Jajaja continuará…

Anarkiaaa

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