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EL CAMINO DE LAS TRES ROSAS NEGRAS.( PRIMERA PARTE)- - HISTORIAS DE UNA CANIBAL-aventuras por escrito
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EL CAMINO DE LAS TRES ROSAS NEGRAS.( PRIMERA PARTE)-


bUENO..PUES VOY A COMENZAR UN RELATO EN ALGUNAS ENTREGAS.Quiero dejar muy claro, que nada de esto es real, ni los personajes ni las historias son reales, todo de principio a fin es una absoluta fantasía.
*Con el fin de que todas las entregas queden correlativas, iré editando esta entrada...*


“EL ALIENTO DE UN ÁNGEL OSCURO”

No importa demasiado como habíamos llegado al fondo de esa escena; simplemente habíamos concluido en aquel lugar, tal como siempre ocurren las cosas : Sales, bebes, conversas, sonríes y el efecto dominó deja caer su última ficha en el eco nocturno de la noche, entre el humo regurgitado veinte veces por segundo, como un fantasmal demonio que te tienta y te acaricia con sus garras etílicas, y sabes que en su decadencia despierta los instintos adormecidos del animal que jamás murió en nuestra evolución en el camino de lo humano. Sea como fuere, ahí estábamos los tres, sentados en aquel sofá retro, de estampado desgastado , con olor a hogar y a gato despeluchado, y a alientos de resaca matutina, fruto de tanto cobijar la última parada del día de su dueño.
Con el cuerpo casi ausente de su ser, desmadejado como una marioneta, dejaba mi cabeza subsistir como almohada sobre el muslo de Alex, el cual, apoyaba a su vez el codo en el respaldo del sofá; mientras Hugo distraía su mirada al televisor de plasma con hipnótica mirada con el sonido en off, y dejaba su cabeza apoya sobre mi vientre. Era como si el universo, se le hubiera antojado alinear tres planetas y nos hubiera dejado ensamblados como una pieza de tente, para girar en una elipse que solo habitaba en nuestra propia galaxia.
De pronto el silencio, hizo acopio de la estancia, que a éste hasta entonces había estado envuelto en chanzas y risas. Era como si el aliento de un ángel de los avernos hubiera decido sin más, corromper los espacios y hacer vomitar los secretos más oscuros de nuestros ser. Al pronto Alex, se le dibujó una mueca que se le escurría por la comisura de los labios diluyendo algún tormento confinado en su secreto; pero el ángel que nos acompañaba catapultó su angustia, y lo mismo que las tempestades explotan, Alex, sin que nadie lo esperara rompió el ensordecedor silencio con un suspiro, que a su vez llamo mi atención:
-¿Qué te pasa?... –Dije con una caricia, intuyendo que algo le afligía.
-Ruth…la vida…la vida …¡me pregunto tantas cosas!… ¿crees que soy poco hombre, poco masculino, porque me guste otro hombre?-
Entonces, yo le miré desde mi posición y embebí mis narices de su olor a hombre, observando la belleza esculpida de su musculatura, y el perfil cincelado quizás por la mano de Miguel Ángel, su voz reverberando como el rugido acústico de los acordes de un bajo-tenor y contesté sin dilación:
-No…jajaja…tú eres perfecto… el alma no tiene sexo, eso pienso, no tiene que ver con la masculinidad.
-Ojala todos pensaran como tú…¡ estoy harto de esconderme!, de disimular la mirada cuando veo algún chico que me gusta y tengo que poner cara de póker, para no tener que aguantar que alguien me pregunte si soy maricón..y entonces me pongo nervioso a hacer chistes o tonterías, para que nadie repare en ello…No sabes cómo jode…
-No se… Alex, pero no tienes por qué esconderte, estamos en el siglo XXI, los hombres se casan, y tienen por vecinas dos lesbianas, no entiendo esa angustia, la verdad…
-Eso será en las grandes ciudades, pero cuéntale a mis amigos cuando vamos de fiesta y se ponen burros viendo menear el culo a alguna zorrita, porque me voy a buscar las bebidas, …o a mi padre que espera ese nieto algún día, o en el curro…puff¡ ¿Qué fácil parece todo verdad? ¡, pero si yo dijera mi verdad, el puzzle de mi mundo se vendría abajo, dejaría de ser el buen hijo, el amigo enrollado, o el compi acelerado y divertido de la ofi….no puedo Ruth- Y se le ahogo una lágrima en el gaznate , tan afligida, que no tuve más remedio que deslizar mi mano por su mejilla y él la agarró como quien busca el abrazo de una hermana.
Aquella pena tan humana e ingenua, desató la ternura de mis sienes, y deslizó en mi memoria el dolor que inevitablemente terminó dibujando la imagen atormentada de mis propias angustias pasadas; y en tan solo un segundo rebotó al presente el sabor salino de mis propias lagrimas encerradas. ¿Cómo contarle porque desde hacía un año no era capaz de que algún hombre me tocara?, explicarles ese porqué de mi apatía hacia los hombres, demasiado complejo, demasiada vergüenza, demasiadas cosas. Y se me ahogaron las palabras como una muralla de pecados diciendo:
_....Alex todos tenemos secretos…
Al escucharlo, Hugo y Àlex se echaron a reír y enseguida Hugo interrumpió las confesiones.
-Sois unas putas mariquitas…¡que cabronas!, ..Ruth, tú no tienes secretos, eres un libro abierto, un vomito del infierno de verdades…¿qué secreto podrías tú guardar, en esa cabeza de osito panda?...
Quizás el vodka actuaba sobre mí como un veneno que aletargaba la razón y me impedía pensar, o tal vez eran simplemente los demonios de la noche los que se columpiaban en mis neuronas y anestesiaban los sentidos de culpa; fuera como fuese, surgió de mi boca como un martillo el antídoto ante el silencio e irrumpí aquella risas.
-….¿ os acordáis de Alberto?...
-¿Dices ese subnormal por el que se te caían las bragas en primero de bachillerato? –Dijo hugo en tono un poco receloso.
-Si, ese mismo… por el que me moría y suspiraba de amor y acotaba con su nombre las páginas mientras hablaba el profe de latín…
-Pero que idiota eres Ruth. Ese tío era un absoluto “yonki”, siempre con las pupilas dilatadas de meterse todo por la “tocha”…bueno, ¿y qué pasa con el tal Alberto?...
-Lo se…lo se…pues…no sé cómo empezar, pero el caso es que el año pasado cuando fuimos a las fiestas del barrio y comenzó la verbena y la orquestilla, me lo encontré. Apenas cruzamos tres palabras, y caí nuevamente rendida a sus piés… Siempre tan dulce, tan embriagador, tan maravilloso, con ese silencio que se gastaba…
-..Tan idiota, drogado, borracho y subnormal…Bueno vale Ruth, te enrollaste con el como una colegiala, ¡ eso no es ninguna novedad!. Continúa…continua … - interrumpió Hugo.
-Habíamos bebido demasiado, y no sé cómo de pronto estaba con él y unos amigos en un local asqueroso sentados en el suelo con un litro de calimocho. Y comencé a besarme con él, pero de pronto las manos de los amigos comenzaron a sobarme, entonces, yo me alarmé; Alberto me desnudo ante los ojos de todos y éstos, se abalanzaron sobre mí repletos de jadeos y lascivia, me arrastraron hacia una colchoneta, y aunque mis gritos de desesperación dejaban notable mi angustia, me poseyeron uno tras otro, en aquel lugar derruido; mientras Alberto se sentaba sobre una caja bebiendo , a la vez que no dejaba de hacer fotografías con el móvil ,sin dejar de sonreír. El alcohol hacía que todo pareciera irreal, y solo podía escuchar esos gemidos de cerdo entre cortados diciendo:”putita cerda… que chocho tienes me lo voy a follar, puta, puta puta…” hasta que terminaron. Y así amaneció, salí de aquel lugar con el aliento oliendo a alcohol, a semen y a sangre, con el cuerpo dolorido, como una zombie , y rezumando por mis muslos rastros de lefa tibia repugnantes, deseando gritar,…pero no podía….¿ a quién contar todo aquel apocalipsis nocturno?, ¿al barrendero que pasaba?, ¿al de la tienda que descorría el cierre?, ¿Quién creería toda mi historia?, me echarían la culpa por haberme ido con un cerdo.Luego llegue a casa y me desollé casi la piel con un estropajo como queriendo borrar aquella noche durante casi dos horas y me metí en la cama, para intentar dormir y pensar que tan solo había sido una pesadilla…
-¡Joder Ruth!, coño..¡el cabrón te violó, te violaron ¿y porque no lo denunciastes?...entiendo entiendo…pobrecita…lo has tenido que pasar muy mal… -Dijo Hugo, con su cabeza apoyada en mi vientre, y acarició mi muslo y continuo:
-Vale de acuerdo, la vida es un puto drama, …aquí estamos un maricón, una puta violada medio ninfómana, y el hijo de una puta yonkie que se ha tenido que ganar la vida desde los 14, y que ya ha vivido tanto, que follar es como comerse un bocadillo de chóped. Somos unos putos deshechos sociales…
Y tras sus palabras un silencio demoledor, cayó como una losa, dejando de fondo una estridente canción.
Era cierto, la vida no era un pozo de azúcar, ni batido de fresa, pero el calor de Alex y Hugo dispararon los latidos de complicidad, y dibujaron en sus miradas todo el calor que hasta entonces no había sentido y sin darme cuenta noté un imán hacia los labios de Alex, y él sintió lo mismo, porque quizás buscando un refugio ante sus penas empujó mi cabeza, introduciendo su lengua como una serpiente enredada para envenenarme de su secreto; mientras Hugo acariciaba mi muslo con la suavidad de una garra del destino.
Ni siquiera pensábamos demasiado, tan solo una corriente oscura cegaba la razón. Era como cobijarse en el arrullo de unas alas de un pájaro perverso, que cantara a coro nuestra soez vida, como si fuéramos un hogar para desvalidos, un mueble que se asienta desde siempre y no reparas en el…ajeno al mundo que pasea tras las persianas…fue así como se disparó aquel segundo que jamás olvidaré-

CONTINUARÁ ....
ANARKIAAA









LA DULCE TENTACIÓN… (parte 2)
Era muy dulce su lengua, muy mullida  y acogedora, invitaba al paseo húmedo de sus labios y a la hambruna del ansia. Un  remolino de placer disparó mi latido, con punzadas de deseo, sin embargo  una ráfaga iluminó mi conciencia ausente hasta el momento.
-          Espera Alex..espera…yo soy una chica… tal vez estemos confundiendo todo…
-          ¿y …? – Y se encogió de hombros;  quizás la borrachera le impedía ver qué pasaba, pero ante mis dudas, él, empujó nuevamente su cabeza  deslizando su lengua  hacia mis adentros, y yo me deje llevar.
Hugo observaba la escena  apoyado en mis muslos y sentía como reptaba la palma de su mano frotándose  en  piernas blanquecinas . Sus manos rudas y morenas se embebían de la suavidad de mi piel, consiguiendo envolver mi apetito en un absoluto abandono  de delicias, en un aire impregnado de deseo, que como único ruido  existente desclavaba de las paredes, el eco del pecado.
-Hmmmm, yo también quiero-
Hugo dejó caer sus palabras como un gemido ancestral o una plegaria mariana. Aquella situación no dejaba mucho espacio a la razón, pero la verdad es que hacía meses que Hugo no sentía excitación alguna ante el sexo, incluso muchas veces, dejaba puesta la televisión con algún dvd porno mientras hacía la comida, incluso las chicas que bebían los vientos por él , no le incitaban una sola fibra,las trataba como objetos de escaparate…por eso me sorprendió tanto aquel suspiro.
Aquel lamento era como trasgredir la capa de un iceberg con el morro de un carguero, como una victoria, o una pica en la cúspide de la montaña de los imposibles, un triunfo para un perdedor, y ladina agarré su cabellera elevando su cuello  hasta mi boca.
-Ven… -susurré-
Y al pronto las tres lenguas nadaban como una serpiente marina de tres cabezas, ensalivando los recovecos de aquel único ser que parecía un engranaje de un reloj sin manecillas. A ratos, el aire lanzaba punzadas eléctricas, expulsaba bocanadas, que hervían cada vez más e impulsaban los latidos del ansia;  hasta el punto que ambos en esa sincronía conectaron sus sentidos, tirando a la vez de la camiseta dejándome desnudo el torso.
Pronto ambos mamaban de mis pechos como si fueran Rómulo y Remo , y yo los cobijaba entre mis brazos como una loba sedienta de delicias. Ordeñaban mis pezones  con sus labios succionando, y yo les alimentaban de tal forma su hambruna,  que enseguida note como se intensificaban  las caricias, que se devanaban entre los cuerpos mezclados y  me puse a jadear como la perra que era.
A pesar de mi excitación,  a ratos, con intermitencias descorría el velo de la realidad, y me era del todo inevitable acordarme de aquella noche fatídica, cuando en cadena me habían destrozado el alma y el cuerpo, y entonces se cruzaba el odio y el placer en un mismo plato servido sin poder evitarlo.
Si, así empezó todo  con esos deseos encontrados y opuestos, como un trago agridulce, donde la sal y el dulce, saben a intensidad. Sin querer, no caí en la cuenta que Hugo era el prototipo de “chulo-putas” macarra y transgresor, quizás con cierto parecido en su esencia a mis agresores;  y entonces mi cabeza dio un vuelco deseando desgarrar y morder y gritar…pero solo conseguir  clavar con violencia mis uñas en su espalda fruta del placer.
Su sangre tibia  se escurría entre mis dedos, como una bocanada caliente del infierno, y en ese arrebato un quejido placentero se vertió al espacio. Hugo se levantó de pronto  encabritado  por el deseo y pude ver el bulto generoso que se había hinchado bajo los vaqueros,  se frotaba la polla con ansia, y en un solo gesto ante la presión de la tela decidió liberar de un golpe aquel falo curvado y poderoso, que se asemejaba a la cola de un escorpión.
El dolor y la sangre, le habían exaltado de tal manera, que se abalanzó a mi cuello en un mordisco voraz, y Àlex se unió a la fiesta , imitando los gestos de Hugo , que parecía por instantes el macho dominador de alguna selva.
Era el deseo más extraño que hasta entonces había vivido, amor y odio, cobijo y soledad, violencia y ternura cosidos en un bordado para adornar el mantel de la mesa, de la fiesta de mi “no-cumpleaños”. Quizás era egoísta, quizás una loca luchando para encontrar la cordura y el sentido a la vida, quizás…tantas cosas que decidí regalarle a Alex un instante universal por haber desatado  el placer en nuestros cuerpos.  Saqué de su pantalón su falo  entre mis pequeños dedos frágiles , y acaricié las venas que cruzaban aquel erecto  trozo de carne. Mi otra mano agarró la verga de Hugo con una caricia dibujando su peculiar forma encorvada; y restregué sus capullos como si fueran las corolas de un par de rosas que adornaran un ramillete de pasión. Y gimió Alex… gimió Hugo… y gemí yo;  gemimos con tal intensidad que los rugidos de los leones hubieran parecido a nuestro lado cantos de palomas.
No había término, ni principio, éramos un segundo en el origen de la vida, con el sexo confuso, y sin género concreto, avidez y ansia, un así inconmesurable devorándonos como fieras que llevaran meses sin probar bocado. Quería partir por su eje todo su cuerpo, en arranque de barbarie, y sentirme como una guerrera que asesina a su enemigo:
-No se como…pero quiero follaros…
Aunque eramos muy amigos, desconocía que hacía Alex en su intimidad, y al escucharme pronunciar tales palabras, se deshizo del calor de nuestro abrazo para rebuscar en el fondo de un cajón, y sacó aquel fetiche  envuelto en cuero, silicona y metales.
-Toma Ruth. Póntelo- Y tras decirlo una mirada cómplice me invitó a la guerra abierta.
-¿No crees que hugo ha sido un chico malo?-
-Hmm si muy malo, es muy rebelde…¿que tal si le secuestramos?- y siguió rebuscando en aquel cajón de los secretos para terminar sacando una soga. Después arrimó una banqueta y de un salto se subió, y alzando los brazos  pasó por un argolla del techo la cuerda :
-Trae al prisionero…- dijo Àlex con una risa burlesca.
-¡Ey, ey! ¿Qué vais a hacer?...hmmm…el prisionero quiere que le castiguéis…si he sido terriblemente malo…
El había entrado en aquel juego, y ahora era imposible parar… era tan sumamente dulce la tentación...

ANARKIAAA CONTINUARÁ...
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